domingo, 24 de mayo de 2009

Crítica: SYCKO, un documental de Michael Moore.





¿Somos realmente cristianos?
“Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.”



Jonathan Swift (1667-1745) Político y escritor irlandés.

Podría hablar de muchos temas que se originen de esta película, podría hablar de cómo las compañías aseguradoras han pervertido la medicina o de cómo el sistema de salud estadounidense está absolutamente mal estructurado, pero todas estas líneas no son paralelas, sino que convergen en un punto que engloba a todas las anteriores: Dios.

Una vez más, Michael Moore, de manera magistral y cual pulga en la oreja hace ver al mundo, en especial a la primera potencia mundial, el pueblo estadounidense, que han llegado a la línea de no retorno. Han llegado al margen entre la humanidad y la bestialidad, en el cual el único lugar que tiene atención médica gratuita y de calidad en suelo estadounidense es la prisión de máxima seguridad, Güantanamo Bay. Un margen en el cual botan seres humanos como basura a la calle por el simple hecho de no tener como pagar su atención médica. ¿Acaso ellos tienen la culpa de ser lo más bajo de la pirámide social que el mismo capitalismo estadounidense origina? ¿Hasta dónde se puede llegar para conseguir riqueza?


Es imposible ver este documental sin ver claramente que la avaricia del pueblo estadounidense, pero ¿qué es realmente la avaricia? La avaricia es un deseo desordenado de posesión y de adquirir riquezas para atesorarlas. Podemos ver claramente como las compañías de seguro abusan de las personas simplemente con el afán de conseguir más dinero. Los mismos hospitales tratan como residuos tóxicos a los pacientes que no tienen seguro médico o que no tienen el dinero para pagar por su cuidado: los tratan como basura. ¿Dónde está el respeto por la dignidad humana? Una vez más, el “gran gendarme del mundo”, Estados Unidos, no respeta algo tan sagrado como lo es esto, pero sin embargo, invade países so pretexto de eliminar terroristas que “atentan contra la seguridad de nuestro país y del mundo”. ¿Será tal vez que esta sociedad tiene la boca tan abierta para denunciar lo ajeno, que no tiene oídos para escuchar a su propio pueblo?


Nos vamos a Francia y vemos claramente como la situación cambia. Y cambia por dos simples motivos: el “nosotros” está primero que el “yo” y que el estado está hecho por el pueblo, y no el pueblo para el estado. Cada quien vela por los demás, vela por los que no tienen: son solidarios. Atención médica gratuita, asistencia social, apoyo en circunstancias extraordinarias son solo una de las pocas virtudes que tiene el sistema social francés. Pero aquí viene la reacción inmediata al ver todo esto: eso pasa porque ellos tienen los recursos para hacerlo. No señores, ellos tienen la voluntad.



Y si no me creyeron lo anterior, vayamos un poco más cerca, vayamos a Cuba. Un país con el sistema político más odiado por los estadounidenses, la dictadura, pero que sin embargo, cuenta con un sistema de salud del mejor nivel completamente gratuito. ¡En qué mundo vivimos! El país más rico del mundo no puede darle bienestar a sus ciudadanos, mientras que un país tercermundista, sí. Entonces creo que debería haber una reestructuración en los términos para clasificar a los países. No es posible llamar a Cuba, un país que es solidario con sus ciudadanos, que los ayuda y les proporciona salud, un país del tercer mundo.
Somos seres humanos, todos lo somos. Es por eso que debemos ser solidarios con los que no tienen lo que nosotros sí, y por la salud es un buen camino para empezar. Todos somos hermanos, somos hijos de Dios y no podemos permitirnos seguir viviendo en un mundo así, donde los pobres son la escoria, y el resto, simplemente, es el resto.
Valores y Antivalores Cristianos
Luego de hacer un análisis de la película, estamos en condiciones de ver en qué circunstancias se actúa como verdaderos cristianos, o en qué otras vamos en contra de lo que Él nos enseñó.

Valores
  • Solidaridad: es vista claramente cuando las personas ayudan a las demás brindándoles atención médica gratuita sin preguntar mayor cosa que su nombre y fecha de nacimiento. Cuando mostramos ese desprendimiento por el otro, sin siquiera conocerlo, estamos actuando como Dios quisiera que actuemos.
  • Respeto: este valor me parece muy importate, dado que el respeto por la dignidad humana es algo inalienable, sin discriminación por estrato social o edad. Es por eso que al ver que a un pobre le dan no solo salud, sino también CALIDAD DE VIDA de manera gratuita, se está engrandeciendo a la persona que da y a la que recibe.
  • Responsabilidad: la manera por la cuál uno realmente se compenetra con el otro es mediante la responsabilidad social: los que más tienen son los que deben ayudar a los que no tienen tanto. Esa es la manera simple de verlo

Haciendo un análisis más profundo de esto, podemos ver que todo esto se engloba en una sola palabra, en toda su magnitud: el AMOR. Si amamos al prójimo seremos capaces de respetarlo, de servirlo y de ayudarlo cuando lo necesite, sin esperar nada a cambio.

Antivalores

  • Egoísmo: el no poder desprenderse de unos cuantos dólares hace que los seguros médicos destruyan la dignidad humana, arrojando a las personas a la calle sin que estas puedan hacer algo para combatirlo.
  • Intolerancia: un claro rechazo a los pobres es visto en esta situación. Simplemente porque no tienen dinero no tienen derecho a un servicio que debería ser gratuito, y eso es completamente absurdo.